Rocket Slime

¿Sabías, por un casual, que Dragon Quest es la serie más querida y que más vende en Japón? ¿Sabías que, a causa de eso, han salido al mercado numerosos spin-off de la serie? Y al contrario de lo que ocurre con FF, ¿sabías que esos spin-off no son una mierda? Desgraciadamente, muy pocos de esos nos han llegado aquí a Occidente (en Europa sólo la subserie Monsters nos ha llegado). El juego del que voy a hablar es uno de esos. En Japón salió con el nombre de Slime Morimori 2 (era una secuela) y en EE.UU. con el nombre de Rocket Slime. Detrás de él, nos encontramos ante un DQ disfrazado de Zelda.

Como dice el nombre, manejaremos a un limo (“Slime” en inglés) llamado Rocket, que vive en el reino de Slimenia. Un día, una banda criminal de punkitorrincos (según la traducción española de DQ4) denominada como “the Plob” asalta el reino y lo destroza con un tanque de enormes dimensiones. Además, no lejos de destrozar la ciudad, capturan a los 100 limos que viven en esa ciudad. No obstante, Rocket está hecho de otra agua y logrará escaparse de la “mafia”. Su objetivo será salvar a los aldeanos del pueblo. No estará solo ya que le acompañará un punkitorrinco rebelde a la banda llamado Cid, que además es un gran ingeniero técnico (de qué me sonará…).

Rocket Slime parte de esta premisa para ambientar una aventura estilo Zelda dentro del alegre mundo de Dragon Quest. De hecho, la vida está marcada con corazones, al igual que en Zelda, y si conseguimos simientes de vida conseguimos más corazones, como hacen los contenedores de corazón. Pero hay que tener en cuenta de que Zelda es Zelda y viceversa. Rocket Slime no debería acercarse a lo que es esta serie sino probar algo distinto para no caer en lo que sería una copia. De hecho, copiar a Zelda es muy fácil (¿verdad, Alundra?), pero Rocket Slime no cae en la trampa y se basa en la simpleza de un movimiento muy interesante.

Un limo es tan patoso que su existencia es injustificable. Solo sabe botar de un lado a otro y tener la cara de empanado todo el rato. Pero Rocket sabe una cosa más: puede estirarse y lanzarse como si hiciera un placaje. Además, puede llevar objetos a su cuesta y lanzarlos. Y eso es lo que hace diferente a este juego. De la misma forma que hacen los plataformas, Rocket Slime apuesta todo por un movimiento: el placaje de limo. Con él podemos atacar a enemigos, recoger objetos, lanzarlos, embestir contra cosas, abrir cofres, etc. Todo con el botón B. Quizá cueste un poquito acostumbrarse a este movimiento, pero luego daremos placajes como si hubiéramos nacido con ello.

En cada región hay una cantidad de limos que hay que rescatar. En general, son fáciles de encontrar, aunque todo se basa en explorar y resolver los puzles del juego. Habrá algunos que cuesten un poco más, pero no llega en ningún caso a ser muy difícil. Para acceder a otras zonas basta con avanzar con el argumento, lo que nos lleva a enfrentarnos contra algunos jefes. Más que duros, son curiosos y actúan de muchas formas distintas.

Una vez hallas los limos y los sacas de su “horrible” prisión, no se acaba ahí, sino que debes llevarlos al pueblo mediante vagones de tren. En cada región hay un montón de vías de tren y todas conectan con la ciudad. Si los dejas ahí, llegarán a la ciudad sanos y salvos. Ya de paso, debes recoger todos los materiales que puedas, que puedes recogerlos con placajes (de toda la vida) y también llevar a todos los enemigos que puedas, ya que se convertirán en aliados y ayudarán a los aldeanos del pueblo. Y dinero, también necesitarás dinero.

¿Por qué? Pues porque Rocket Slime tiene otra parte de juego. Cuando llegue el momento conseguirás tu propio ¡tanque gigante! Y, como no podía ser de otra forma, podrás enfrentarte en ¡batallas de tanques gigantes! Si la exploración tipo Zelda es la parte sencilla del juego, las batallas de tanques son mucho más complejas. Básicamente, consiste en que debes derribar el tanque del enemigo, más exactamente su núcleo vital. Para ello, constas de tres aliados para el combate, 30 objetos de munición y de una cantidad de PV (inicialmente 100, pero con dinero y materiales pues ampliarla). Si los PV de un tanque caen a 0 no significará que se destruyan pero sí podrán acceder enemigos al tanque a destruir el núcleo vital.

Hay varias formas de atacar. Principalmente dentro del tanque irá apareciendo la munición del tanque y Rocket y sus aliados deben recogerla para lanzarla a los cañones, que la dispararán automáticamente al tanque enemigo. Hay dos cañones, uno que dispara de frente y el otro hacia arriba. Es importante lanzar a ambos lados para protegerse, pues el enemigo también lanzará proyectiles contra nosotros. Si chocan dos proyectiles en el aire no pasará nada, pero si llegan al tanque causarán daños. Por eso, es importante lanzar proyectiles, cuantos más mejor y, a ser posible, en ambas direcciones para evitar los ataques enemigos.

La munición es importante porque cada una causa efectos muy variados. Están las típicas balas, bombas, flechas, espadas y demás que puedes lanzar pero también hay plantas medicinales para curar tu tanque (salvo si está a 0), jinetes de limo para atacar con sus espadas, escudos para bloquear proyectiles, bumeranes para cubrir por aire toda la zona, etc. Seleccionar antes de la batalla tu munición y tus aliados (que cada uno se dedica a cubrir una zona) es importante antes de combatir.

La otra cosa que puedes hacer es infiltrarte en el tanque enemigo. No es fácil, pero por intentarlo… Puedes meterte en el cañón y lanzarte (de hecho, tus aliados a veces lo hacen). Si te chocas con un proyectil perderás bastantes corazones, pero si llegas podrás causar estragos en su base: bloquear su suministro de munición, atacar a los vasallos enemigos o simplemente marear la perdiz, aunque no podrás acceder al núcleo hasta que bajes a 0 los PV del tanque. Los enemigos harán lo posible para echarte de ahí, pero tú puedes atacarles a ellos también y eliminarlos temporalmente, ya que resucitarán pasado un tiempo (pasa lo mismo contigo y tus aliados).

El principal problema de infiltrarse es que los enemigos pueden aprovechar para infiltrarse en el tuyo, además de que no puedes bajar los PV del tanque enemigo dentro de él. Otra forma de acceder al tanque enemigo es romper la puerta de seguridad que hay en la base, pero cuantos más PV tenga el tanque más duro será tumbarla. Además los enemigos se pasarán por ahí para echarte. Una vez caigan a 0 esos PV podrás acceder libremente al tanque y su núcleo. Si destruyes el núcleo enemigo vencerás; del mismo modo si destruyen el tuyo pierdes. Y en eso consisten los combates de tanques de Rocket Slime.

Rocket Slime – Tank Battle

El apartado gráfico y sonoro podría tener algo más de calidad técnica, pero basta para jugar sin ralentizaciones y demás. El juego es muy fluido y puede tener una gran cantidad de elementos al mismo tiempo. Los gráficos 2D son coloridos y bastante detallados, aunque ciertamente parece un juego de GBA (supongo que lo iban a hacer para esa consola y se cambiaron a DS, ¿no?). La música está compuesta por Sugiyama y está bastante bien, aunque no haya muchas melodías (no sé si he llegado a contar 10 como mucho…). El estilo es el mismo de la serie, pero más plácido y excéntrico en ocasiones, el adecuado para reflejar un mundo de limos en mi opinión.

PD: Se ve claro el guiño, ¿no?

Por otra parte, el humor del juego es bastante entretenido e incluso llega a parodiar a otras series de Square-Enix (¿un tanque llamado Chrono “Twigger”, por ejemplo?). No está nada mal para ser un juego de aventuras. Por desgracia, se hace corto: a las 10 horas se puede completar y también le falta dificultad en las fases de exploración, pero en general cumple muy bien el juego. Aun así, una vez lo completes da la sensación de que no hay mucho que hacer. Hay algún evento secundario, alguna misión extra, un campeonato de tanques (presentado por el irrisorio Morrie de DQ8), y poco más en caso de que no hayas salvado aún a los 100 limos del juego. Por fortuna, puedes jugar combates de tanques en modo multijugador contra otras DS, independientemente de que tengan el juego o no.

Rocket Slime no está nada mal y ofrece mucho más de lo que podría ofrecer a simple vista, mientras dure. Una aventura con un limo, dando placajes contra todo lo que haya por delante, manejando tanques enormes, haciendo lo que le da la gana. Sus principales defectos son su escasa duración y dificultad, además de que no ha llegado a Europa. Si quieres jugarlo de alguna forma ándate con cuidado del inglés del juego, que es bastante complejo por sus abundantes acentos, aunque no dificulten la comprensión del juego en sí.

Decía en un post mío sobre Zelda: Spirit Tracks de que la serie se está estancando por su excesiva simplicidad y tradición. Si quiere innovar un poco que tome por ejemplo Rocket Slime. Este juego no abusa de puzles y mantiene un adecuado equilibrio entre exploración y desafío en su justa cantidad, todo lo contrario que Zelda. Ya veré si el año que viene llega el cambio.

pepinilloguerrero

Buscando la esencia de los videojuegos condensada en pequeños textos que leen cuatro gatos. Los shooters son el MAL, FF está sobrevalorado.

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