¿Una verdad incómoda?

nextgenporquesí-introAntes de todo los ex-votos: no podemos preveer con seguridad qué sucederá en el futuro. Empiristas como Hume insistían una y otra vez en su crítica al principio de causalidad que rigen dos cuerpos: por mucho que no haya llovido en 7 días seguidos, no puede decirse que los próximos 7 días no irá a llover. Por tanto, lo que diga este artículo no va a misa, solo es una previsión que igual se cumple, igual no. Por lo menos, vendrá mejor fundamentada que nuestro querido Patcher.

El tiempo pasa y la nueva generación de consolas está cerca de salir al mercado por completo. En 2011 recibimos a Nintendo 3DS, 2012 fue la llegada de PlayStation Vita y WiiU; y muy probablemente el reemplazo se consumará estas navidades con la llegada de PlayStation 4 y la sucesora de Xbox 360, aún sin nombre. Es todo un clásico de la industria videojueguil: ir desfasando sus productos cada lustro de forma que nos veamos emperrados en dar el salto a una nueva plataforma con mejor tecnología, optimización, servicios, estructuras y por supuesto, jugabilidad. En la (aún) presente generación habíamos visto como la oferta se había multiplicado y dividido en varios formatos: una consola como Wii sin evolución gráfica pero con un control novedoso, una competencia a la consola portátil tradicional como es PSP contra DS, la cual poseía unas características únicas en el mundillo. Con el salto generacional hemos visto una vuelta a la evolución gráfica como clave de la nueva generación, y eso parece que también se verá en las sucesoras de PS3 y X360.

¿Por qué? ¿Anteponer la mejora gráfica antes que a las nuevas formas de jugar? Eso parece querer el público de hoy en día, y entre las pocas cosas que se detallaron en la presentación de PS4 fueron los 8GB de memoria gráfica que empleará la consola. Que luzca bonito ante todo. Existe como un axioma entre la sociedad por el que la “novedad” siempre va primero antes que la idiosincrasia del videojuego en sí. En este caso, el factor novedad sería la constante evolución gráfica que se exije inconscientemente a los videojuegos por parte de un amplio público del mundillo, y las compañías centran su desarrollo a cumplir la demanda del público. Después de todo, si una compañía consigue mostrar un producto llamativo ya es capaz de ganarse a todo el mercado por detrás, dentro de las posibilidades de cada consola. No nos engañemos: un juego puede lucir bonito y jugarse bien. Los gráficos pueden aportar algo y ayudar al videojuego, pero también crean una barrera innecesaria entre la búsqueda de la realidad y el jugador, que suele influir en el desarrollo de los videojuegos y en su calidad. Por mejores gráficos no se consigue mejores juegos, pero sí se mantienen las ventas.

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Foto genérica porque sí

Esto también provoca un problema económico importante dentro de las compañías. Los costes de desarrollo de los videojuegos van en aumento generación en generación, y para esta nueva no va a ser menos. Veníamos de una generación en la que se han llegado a alcanzar los 100 millones de dólares de desarrollo (o más), y los desarrolladores insisten en que el coste puede incluso hasta doblarse. Esto que puede parecer una tontería ya ha provocado más de un centenar de estudios muertos, numerosas reestructuraciones en las compañías más grandes (incluyendo la caída de THQ) y un dogma: que esto no afectará a la industria, que se rentabilizará la inversión. A veces sí, a veces no. Lo cierto es que la herencia pasada de los videojuegos ha sido la que ha sostenido esta generación: no ha aparecido ninguna multinacional o nuevo valor durante los últimos 10 años que llegue fuerte a la industria, los estudios que han crecido se han unido a las grandes compañías para abastecer proyectos más grandes. Activision, EA, Ubisoft o Take Two dominan el mercado ya desde la pasada generación. El mundillo se va conviertiendo en un oligopolio donde cada vez menos compañías disponen de poder, dinero y voluntad para mover la nueva generación… y hacia allá que nos vamos.

¿De verdad es viable una nueva generación movida por gráficos cada vez más costosos? ¿Una generación que ha requerido de los DLC de pago, pases online, microtransacciones, suscripciones, expansiones, ediciones GOTY (cuando algunos no llegan ni a Game of the Month) y tretas cada vez más gordas como los finales capados para financiar sus propios productos? ¿Una generación que ha abusado de las donaciones de otros proyectos menores, de muy bajo coste (shovelware) y dudosa calidad? ¿En serio es viable dar otro salto en la financiación?

Pues parece que sí. A las desarrolladoras de consolas ante todo, puesto que con la venta de la consola y juego ya comienzan a financiar sus gastos. A las grandes desarrolladoras de software también, puesto que si alguna se queda por el camino pueden aprovechar para ampliar su mercado, además que es imposible volver a desarollar juegos antiguos porque “se verían mal” y no venderían entre otras cosas. Igual no estamos ante el tope gráfico, pero sí hemos dado con el tope económico en el que las compañías puedan dar, han gastado soluciones en mil y una cosa para moverse y solo siguen buscando más para mantenerse. Otra solución muy popular ha sido la búsqueda de la “Marca Videojuego” (¡un saludo a García-Margallo!), crear franquicias anuales y establecidas que vendan barbaridades y puedan mantener todo lo demás como Call of Duty, FIFA o Assassin’s Creed. Juegos supeditados al éxito masivo, luego si un año no cumplen las expectativas y crean más problemas que ayudas (véase Guitar Hero), le echamos la patadita. Al juego y al estudio. La industria es automática, y sin que nadie lo pare, nos vamos a seguir con la progresión deseada y esperada. No hay vuelta atrás.

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Reciclando imágenes (como Square-Enix)

Bien, que hagan lo que quieran. Yo como pirado de los videojuegos que pierde el tiempo escribiendo en un blog (esto es así), me veo obligado a hacer un estudio antropológico para ver los antecedentes de este comienzo de generación, y veo 3 principales problemas por los cuales el salto gráfico hacia PS4/720 pueda atragantarse. El primero es muy sencillo y ya se ha visto tanto en 3DS como en Vita y en WiiU: la cuenta ha de resetearse a cero otra vez. Las consolas deben volver a venderse, los precios van a volver a subir exponencialmente de salida y el mercado de más de 200 millones de consolas (130 en la ecuación PS3-360) va a volver al cero absoluto. De ahí solo puede crecer, pero es bien cierto que el lanzamiento de las otras consolas de esta generación ha sido bastante pobre. Quizá por tema de catálogo o de precio, igual por los dos, pero la gente no estaba dispuesta a comprar una 3DS, una Vita y una WiiU desde el principio, y aunque la portátil de Nintendo ha conseguido reconducir su anunciado camino, no se puede decir lo mismo de las dos. Y esto ha influido en ellas con los lanzamientos de títulos a largo plazo.

Que arranquen bien PS4 y 720/Durango/Infinite/Natal/ComoSeVayaALlamarSuMadre no puede saberse. Las primeras sensaciones de PS4 parecen muy buenas, pero luego siempre estan esos detalles, esas motas de polvo y defectos que no se quieren comentar porque no conviene para vender consolas y que pueden hacer que de la compra se pase al garrote de condena, como un precio desorbitado, unas tarjetas de memoria necesarias que no vienen con la consola o actualizaciones de 5GB en 8GB de memoria interna. Ahora callan y esperan al momento de ser mostradas en su totalidad para dictaminar. Igual cuesta 800€ de salida, igual viene con online de pago o igual requiere de un gnomo de jardín para guardar partidas, no se sabe, pero es mejor ser muy cauteloso para una industria que cree, puede valerse con el salto. El silencio es oro.

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Desglose de un proyecto de 60 millones de dólares

El segundo problema está aquí: en la búsqueda de buenos resultados económicos en la nextgen. Los siguientes datos son completamente orientativos: teniendo en cuenta que WiiU vendió 3 millones de salida (¡anda, casi como Vita en toda su vida!) en todo el mundo y que el ratio de ventas del videojuego más exitoso mínimo será de… un 30% digamos, supongamos que PS4 y 720 venden conjuntamente 8 millones (que ya es generoso teniendo en cuenta que supuestamente serán bastante más caras). Un videojuego multiplataforma podría vender como 2 millones entre ambas plataformas, vendido a 70$ y haciendo una multiplicación rápida y burda, salen 140 millones de dólares. Obviamente, de esa cantidad no todo irá a parar al estudio de desarrollo, y habrá que descontar marketing, fabricación, coste de desarrollo en X consola, incentivos a la compañía madre, futuras rebajas de precio que vaya a tener el juego en sí… El resultado final seguramente será más reducido. ¿Esto valdrá para financiar un proyecto de 120 millones, digamos? Puede ser. Por supuesto, no incluímos en este caso DLCs de pago y chorradas varias que aumenten los beneficios de forma esporádica, pero es bastante probable que las compañías comiencen con el miedo de “uy, a ver si va a llegar” y pongan todo su arsenal de contenidos capados para vender? Se explotará más este recurso, lo veremos.

Y el tercer gran problema es un producto del anterior: la viabilidad de la industria con el coste de los juegos nextgen. Por supuesto, van a haber juegos que van a cumplir con el tope presupuestario con el que nazcan, pero van a haber muchos otros que no lo van a cumplir, ni se van a acercar a las expectativas que han depositado en él las compañías. Sobretodo hablando del siempre complicado arranque de una consola, lo más probable es que casi ningún proyecto de salida llegue a cumplir con el coste de desarrollo que tienen. Eso puede traducirse de otra forma: en la época PS3-360, un conocido directivo de Ubisoft decía que “desarrollaban en Wii para poder desarrollar en PS3-360″. Las grandes compañías pueden, o bien desarrollar en otras consolas, o bien dejar de desarrollar en los proyectos fallidos… ah, pero tienen que salir al mercado necesariamente, pues se desarrollan juegos en otras consolas. Se va a crear una maraña de productos teóricamente menores que nutrirán a la madre antes de que haga parir a su bebé (Dios, que literal me ha salido) en la que no importará la calidad a la hora de lanzarlos al mercado, solo el tiempo y el beneficio directo… ah, que ya se hace; que FF13 se tuvo que valer de un millón de juegos lanzados en DS (en especial DQ9) para poder sostenerse económicante.

industryrevenue

Aquí vendrá también el modelo free-to-play (F2P) y las microtransacciones, el cual se querrá explotar muy seriamente en la próxima generación con compañías como Epic prestándole mucha atención a su modelo de dinero rápido. Probablemente ahora mismo una gran cantidad de compañías estén a lo mismo: “si una gran parte del proyecto me lo puede financiar un juego derivado y gratuito con micropagos, pues que lo haga y me gasto el dinero de la inversión igualmente”. Por supuesto, eso igual no tiene viabilidad en el futuro, pero se hace igualmente porque hay que vender chuches y cosas bonitas. Paradójicamente, el gasto del público en videojuegos ha ido descendiendo año tras año (en la gráfica falta el dato de 2012, un preocupante 22% menos que en 2011 en EEUU) y las compañías les “exijen” más gasto para poder mantener la industria en sí a flote. Gastar más en desarrollo de videojuegos necesariamente requiere de una retribución igual para aportar beneficios… y esto no parece que vaya a sostenerse por ningún lado.

Alguno probablemente haya oído la tontería de “las compañías no desarrollan juegos en WiiU porque no venden”. ¿Y para PS4/720 sí serán rentables? ¿Y de salida? Toma castaña.

imagendelafelicidad

Imagen de la felicidad

Llegado al punto de opinión, yo creo que no. Nos hemos empecinado en la evolución gráfica y los costes desorbitados. Personalmente creo que no pasa nada porque un juego luzca como el pleistoceno si tiene una buena jugabilidad por detrás, nuevos tiempos no necesariamente han de venir acompañados de nueva tecnología superior y más cara. Siempre se podrán reducir costes de desarrollo cuanto se puedan, pero es más cierto que el modelo AAA está mostrando síntomas de agotamiento. Resulta muy curioso, porque en el país del sol naciente, el modelo que lleva el mercado japonés es completamente distinto al occidental, y cada vez nos vamos separando más de él. En Japón el panorama se ha centrado en las consolas portátiles a causa del movimiento del público y lo reacios que son a las sobremesa últimamente, siendo 3DS la más vendida con diferencia sobre las demás. Los gráficos no importan y las consolas se sustentan por el software que sale en ellas, el coste de desarrollo es bastante menor y obviamente se centran en el mercado que ellos aman y valoran (amor propio ante todo). Las previsiones son que este año el mercado videojueguil japonés crezca. Por supuesto, tendrán problemas para exportar sus productos y pensar en el jugador occidental, no tienen el mismo valor que tenían antaño y probablemente nunca vuelvan a sus años de esplendor, pero van a conseguir sacar su industria adelante. Y con PSP vendiendo por ahí aún. Cosa que aquí en occidente me genera más dudas.

¿Creéis que será viable la nueva generación? ¿Será posible ver nuevos Call of Duty hasta los tiempos de Los Supersónicos? ¿El mercado se irá fragmentando más? ¿O piensan que hay salida para la industria, que es posible salir adelante? (O si estoy loco). Sed libres de opinar y comentar.

(Y todo sin mencionar la palabra crisis… ¡cáspita!)

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Acabar con una imagen de la Tierra es cool, mainstream.

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